Siete muertes, siete vidas

-Siete espadas hay delante de la puerta -Idiota
-¿Aquí otra vez? -Trece
-Oye, ¿qué te hecho? -Idiota
-Pues nada la verdad -Trece
-¿Las has visto? -Idiota
-No he visto la puerta -Trece
-Pues entonces, casi hablamos de ello cuando las veas -Idiota
-Lo que sí he estado pensando es en lo de las siete vidas -Trece
-A eso me refería -Idiota
-Ay, no te entiendo -Trece
-(Buff) -Idiota
-Antes de entrar, el de la recepción, me ha dicho que cuide las mías -Trece
-¿Y eso? -Idiota
-No sé,...igual es que voy a morir en cualquier momento...-sonríe- Lo que no sé es cuántas me quedan.
-Creo que las mismas que a mí -Idiota
-Ya, ¿y cuántas son esas? -Trece
-A ver, el otro día, subimos al coche con el Andrés y se echó a la cuneta -Idiota
-¿Y esa cuenta? -Trece
-¡No va a contar! -Idiota
-Y tú, te intentaste tirar desde la terraza, ¡vaya subnormal! -Trece
-¡Joer! -Idiota
-Si eres idiota, ya lo sé -Trece-. Bueno y además está lo de la caída del andamio, por supuesto.
-Y la raya del otro día -Idiota
-Bueno, bueno, -Trece- esa no sé yo
-Yo la cuento -Idiota
-Vale, ¿cuántas van? -Trece- Cuatro
-Sí -Idiota
-Pasamos el ecuador -Trece
-Parece -Idiota
-Aún quedan -Trece
-Sí, tres -Idiota

Suficientes para desperdiciarlas. Hoy me he rendido ante la locuacidad de la idiotez de mi sombra. Por siete espadas me pregunta, nada que ver con las de Zeca Afonso. En realidad son setenta aceros que buscan reventarme la barriga, los mismos que sacan turno en mi cerebro.
-¿Nunca has sentido, subido al gallinero del teatro, unas inmensas ganas de tirarte a platea? -Idiota
-No -Trece- pero en cambio si he sentido la necesidad enorme de matarte...
-Hoy estás fuerte -Idiota
-Es que me sacas de quicio -Trece
-Entonces contamos dos -Idiota
-¿Qué?-Trece
-Dos vidas-Idiota
-Vale, pues cuenta también la vez que te mandé al médico con dolor de abdomen -Trece
-Ay sí, podría haber sido peritonitis -Idiota
-Bueno, en realidad era una indigestión -Trece -Jaja
-Y cuando no acompañamos a Paula a su casa -Idiota
-¿Lo dices por Chema?- Trece
-Claro -Idiota
-Bien, van cuatro -Trece
-Sí, más las dos vidas de ahora-Idiota
-¿Mientras hablamos? -Trece- Ahí has estado acertado.
Trece vidas nos regalas, seis y media a cada uno-una (que no se enfade Trece), más una de quien nos mantiene vivos. Siete vidas nos robas a los dos, al cuerpo y a la sombra.
Ideaciones suicidas justo cuando tengo menos ganas de morirme. Aprovechemos las (vidas-muertes) que nos quedan para hacer las dos cosas.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)