¿Y no morir en el intento?

La conocí en el Turco, a la hora del reciclaje: "Más de 40, mamá de nuevo haciendo los pucheros y con cargas familiares los fines de semana". Llevaba algún pepinillo de más (de la Hendrick´s, no me interpretes mal) y me pareció una buena almohada.
María tenía otros planes, pero se tuvo que aguantar. Lorena compartía con ella noches de socialización, por cierto cada vez más "egonías".
-¿Y desde cuando trabajas con Javier?
-Hace cuatro meses que regresé de Francia. Apenas llevo un par de meses.
-Es encantador, ¿conoces a su pareja?
-La verdad es que no lo conozco mucho- Ni ganas tengo-, pero parece majo.
-Luís tiene un niño que va a la misma guardería que la de la niña de un amigo.
-(¿Luís?) Ah...
-¿Y te gusta tú trabajo?
-Acabo de empezar, aún no sabría decirte-Quiero follar-La verdad es que en mi anterior trabajo estaba muy bien, pero lo bueno se acaba...
-¿No echabas de menos...?
-No, estaba muy bien. Bueno aquí está mi familia, pero allí me acostumbré bien. ¿Y tú?
-¿Yo? ¿Mi trabajo?
-(Lo que sea, quiero follar) Sí...
-Bien, aunque hay mucho trabajo, y tengo alguna compañera... Porque ya sabes, mucho trabajo, no todos lo ven...
-¿Y sales mucho?
-De un tiempo a esta parte se podría decir que sí... Qué hacer si no... En casa...Pero en plan tranquilo...
-(Boom)
-María, me tengo que ir es tarde.
-Esta es Lorena,-duda- perdón, ¿tú eras?
-Encantada.
-Nos vamos entonces.
-Quédate-Suplico.
-No, es tarde. Nos vemos otro día.
-Quédate y nos tomamos otra.
-Lo siento.
Su culo era el más bonito que se podía ver en aquel local. Teniendo en cuenta que estábamos fuera de temporada era un lujazo de culo.
Algo menos de un minuto después, en casa de mamá, de nuevo en mi cuarto, acostado encima del edredón de cuadros azules y verdes y margaritas inmensas... me corrí. Lo siento.
Buenas noches.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)