La durmiente

Perdóname por tardar tanto en recordar las razones por las que un día decidí dejardehacer. Elnohacer pensé que era suficiente, reflexioné que de inerte a invisible y de esto a la nada serían tres pasos sencillos. Sin embargo con el tiempo descubrí que elnohacer, es hacer y por lo tanto no podía avanzar hacia la nada de este modo. La nada, Yo-nada.

"¿Qué se esconde en el saco? El que asusta bajo la voz del padre que me protege de mí misma. Tras las perezas de las oraciones, que por no luchar se arrodillan en el misterio de las batallas sin banderas; se sirven a las derrotas de los ermitaños que viajan en barcos sin velas. Miserere que gimotea asustando a las lombrices que bendicen la tierra con su hambre. ¿Qué me concedes por no desafiarte? Un segundo misterio. El dolor que no se tradujo y, que nunca lo hará. Las voces se cierran ahora a mi paso. Nadie me quiere creer. No quieres escuchar mi tristeza y menos mi enojo. Me das la espalda. Sonríes. ¿No importan mis palabras? ¿No sangran igual? ¿Qué hacer para entender cómo se debe traducir lo evidente? Fórmulas físicas que se me escapan."

-Mi rey, ¿descansas?
-Apenas (cómo hacerlo), es día de truenos y estorban al sueño.
-El niño os busca para jugar.
-Para aprender a luchar.
-No quise decir eso.
-Pero yo sí.
-¡Basta!
-Es...
-¡Basta, basta, basta!

La reina le abofeteó mil y más veces, todas las veces hasta que la rabia le llevó a salir en busca de la sacerdotisa. Rén perplejo pero sin ánimo decidió no reaccionar. Se acercó al pequeño, le dedicó una mirada de reproche y regresó a su cuarto.
En la huída, la reina escuchó unas voces, entre ellas a la mujer del gobernador. Algo malo parecía haber ocurrido pero no tenía ganas de averiguarlo. Sencillamente siguió caminando hacia la casa de Lí y Lì. Envenenar el aire que respiraba con los pensamientos guardados en su cabeza, escupir cabellos de medusa.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)