Dance with me, tonight


-Hola -abrazándolo con fuerza
-Ei, ¿qué ocurre? - sorprendido por sus besos

Sonríe la líbido. Se acerca al deseo, no quiere esperar.

-¿Dime que no te abrió el apetito un italiano?
-Jaja, anda dame otro beso -mimosa

El que me enseñó a amar es un hijodeputa. A veces no quisiera morirme. Mis palabras aburridas queman. Aunque podría tener la fuerza de gritarlas, en cualquier lugar, hasta desgarrar la garganta.

-Pero, ¿qué te pasa?
-Nada
-¿Qué tal Roma?
-Bien, agotada
-¿Pecaste?
-¡Qué va! Pateé...
-Podemos ir antes por mi casa, tengo que recoger un penth para Javier

Si pudiera estirar mis huesos hasta el infinito, estirar todo el cuerpo, rompiendo vena a vena y, rasgar al mismo tiempo, la piel. Envuelta así, en dolor, y sin que ninguna razón me impidiese, entonces, escupir mis tripas, salpicar con mi basura y, reventar al fin.

-Pero, ¿tienes que llevárselo hoy?
-Debería
-Quiero llegar a casa y ducharme
-Sólo son cinco minutos
-¡Joder!
-Venga ya, Lorena... -enfadado y frustrado- se lo dejo en el de la Cubana, son dos minutos

Abrirme como un volcán de dentro hacia afuera, sangrando sin parar. Caliente, hirviendo, fría, helada. Eternamente.
-¿Trabajas mañana?
-Sí
-Pero, ¿te quedarás un rato?
-?
-Anda
Y, luego, despertar. En calma, cansada. Empezar de nuevo, sin decir nada, sin un pequeño murmullo, sin un espejo donde mirarse.

-Subo un rato, pero mañana...
-Vale
-Pero, cuéntame
-Impresionante, inabarcabable
-Me lo imagino
-¿Y el hotel?
-¡Un horror!

Jugando a atrapar alguna voz que se atreva a pestañear cuando te roza. Encerrada en las calles que se desdoblan en mi fantasía. Infinitamente adolescente. Y se acerca Gerardo, y te alejas tú. No voy a llorar. No voy a llorar. No voy a llorar. No estoy llorando. No estoy llorando. No lloro. No lloro. ¡Estúpida!

-¿De verdad que lo quieres?
-Sí
-Lorena...

Suave, dulce hiel. No encuentro compañero que grite cuando yo grito, que tiemble en mi temblor. Bastardos borrachos de la dictadura de los sueños de otros. En la carne de la sangre de las quemaduras de la insatisfacción, viejos jóvenes se borran. Interrumpidos en el aquí, temerosos se consumen momentos en sí mismos. Muchos poetas se deshacen sin eco.

-¿Estás bien?
-Sssh -silenciándolo
¡Mírame! ¿Quién? Cuán demente oferta a ti te ofreció. ¡Acaríciame! ¿Quién? Con ladinos dedos dibuja en tu piel sísmicos miedos que por él instigó. ¡Escúchame! ¿Quién? Con sonrisa alaga el vello en tus labios, sus cálidas lágrimas que él encendió. ¿Quién eres? ¿Quién? El que de aromas cubre aquellas rosas que mi amor regaló. ¡Háblame! ¿Quién? Perdido en tu alma, intruso corteja aquella dádiva que se me negó.

-Mi niña
-Sssh
¿Quién eres? ¿Quién? El que golosina de sal, gelatina de mar, me robó. ¿Quién soy? ¿Quién? Cuando te sueña aquel que se aborreció.

-Dime
-¿Qué?
-...Que me echaste de menos
-Yo no imaginé...

Le sonríe.

-Lorena...

Debo pensar antes de sentir, debo sentir lo que pienso.
Desearía ponerme límites pero,
es difícil desaprender para hablar bajito.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)