Darme lecciones, es como acuchillarme, pero hablarme en ese tono es desangrarme en día de matanza para hacer postre.
Me digo cada día mientras llego tarde a fichar: "Javier, contrólate, espera, escucha y si hace falta, pero sólo si hace falta, habla". También es verdad que no me hago ningún caso...
Descubrí la carpeta y me encontré mis anotaciones en ella. ¿Qué demonios? ¿Por qué está este post it aquí?, esta es mi letra...
-¿Tienes un momento?
-Sí
-¿Puedes venir? Estamos Gerardo y yo mirando los proyectos de Lembran... ¿Vienes entonces?
-Subo ahora
A medida que me acercaba al despacho me golpeaba más y más en la sien, y lo sabía, iba a gritar. ¡Fuera cordura y sentido común, abajo la prudencia!
-Estábamos pensando que si unimos este proyecto al de Gerardo, tal vez podríamos entregar algo interesante en un plazo más corto.
-(A nombre de quién)-Intento disimular el ceño fruncido.
Voy comprendiendo que las normas son trabajas (para él), te controlas (para él), sonríes (para él) y no cobras (como él) por eso. Al mismo tiempo que dibujo espacios que relleno de colores y delineo con rotulador bien negro, bien grueso, te secuestra tus colores y el rotulador y te deja sin espacio. Te dan ganas de arrancarle los ojos, darle dos buenas hostias y salir por la puerta haciendo un gran drama a cargo de tu insustituible dignidad.
-Bien, ¿os habeis puesto de acuerdo ya?
-(No sé, a mí me apetece arrancarle un riñón a Gerardo, no sé si a él le apetece quedarse sin tal órgano)
-Aún estamos con ello
-Sí (y cogerte el estómago y lanzarlo a ese charco delante del portal de la oficina y ver como se llena de barro, limpio-sucio, limpio-sucio... ¡Grandioso!)
-Bien, entonces, mañana prepararás la presentación, ¿no?
-¿Yo?-Perplejo
-Sí, ¿o estás muy ocupado?
Miro a los ojos a Gerardo, es mi estómago el que se hunde en el barro, limpio-sucio, limpio-sucio... Curioso...
Descubrí la carpeta y me encontré mis anotaciones en ella. ¿Qué demonios? ¿Por qué está este post it aquí?, esta es mi letra...
-¿Tienes un momento?
-Sí
-¿Puedes venir? Estamos Gerardo y yo mirando los proyectos de Lembran... ¿Vienes entonces?
-Subo ahora
A medida que me acercaba al despacho me golpeaba más y más en la sien, y lo sabía, iba a gritar. ¡Fuera cordura y sentido común, abajo la prudencia!
-Estábamos pensando que si unimos este proyecto al de Gerardo, tal vez podríamos entregar algo interesante en un plazo más corto.
-(A nombre de quién)-Intento disimular el ceño fruncido.
Voy comprendiendo que las normas son trabajas (para él), te controlas (para él), sonríes (para él) y no cobras (como él) por eso. Al mismo tiempo que dibujo espacios que relleno de colores y delineo con rotulador bien negro, bien grueso, te secuestra tus colores y el rotulador y te deja sin espacio. Te dan ganas de arrancarle los ojos, darle dos buenas hostias y salir por la puerta haciendo un gran drama a cargo de tu insustituible dignidad.
-Bien, ¿os habeis puesto de acuerdo ya?
-(No sé, a mí me apetece arrancarle un riñón a Gerardo, no sé si a él le apetece quedarse sin tal órgano)
-Aún estamos con ello
-Sí (y cogerte el estómago y lanzarlo a ese charco delante del portal de la oficina y ver como se llena de barro, limpio-sucio, limpio-sucio... ¡Grandioso!)
-Bien, entonces, mañana prepararás la presentación, ¿no?
-¿Yo?-Perplejo
-Sí, ¿o estás muy ocupado?
Miro a los ojos a Gerardo, es mi estómago el que se hunde en el barro, limpio-sucio, limpio-sucio... Curioso...
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