Junto a Nixe

"Un carruaje grita que está solo, que le acompañe. Se me enferman las rabias. Hasta donde puedo suponer qué se espera de mí, me duelen los sueños. Déjame subir contigo. Delante de tus pasos. Sentada sobre la nada. Sobre todo. te dejo que me susurres dulzuras, si prometes no interrumpir mis fantasías, y seguirme para cuando olvide que existes.
Hay una losa que se colorea en invierno con la humedad de las señales que deja el destierro. ¡Ay, agua que se ahoga en sí misma! ¡Ay, sed! Entre tanta gente no se me ocurre un desierto. Entre todas las miradas no sé a cuál agarrarme. Dos puntitos negros. Tanto sinpiel. Déjame subir contigo. Sentarme sobre la nada.
Pido la palabra. Si me la conceden les regalaré una lágrima. Una sonrisa de otoño, franca y salada. Un indecente hueco de cristal."
-¡¡¡Gobernador, gobernador!!! -grita Lena desesperada.
-¿Qué ocurre?- replican los vecinos de Alkaian al verla correr hacia la casa de la gerencia.
-¡¡¡Gobernador, gobernador, gobernador!!!
-Lena, ¿qué ocurre? ¿Qué escandalera? -el secretario del ayudante del gerente del gobierno de la aldea.
-¿Dónde está el Gobernador? -casi sin respiración.
-Estará en su despacho como siempre, supongo -el secretario- No lo sé.
-Necesito...
-¿Qué joder? -el Gobernador.
-Su hijo.
-¿Mi hijo?
-El río...
-¡¡¡¡Franco!!!!-la mujer del gobernador- ¡¡Paul!!
-No, no -el gobernador echa correr calle abajo, hacia su hijo... hacia la muerte.
Robar el derecho al luto es peor que el hecho mismo de quitarse la vida cuando apenas se está comenzando. ¿Debo alegrarme acaso de que duerma en las aguas de Nixe?

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)