Mientras caminas

y tu mente vaguea en los delirios que te puedes permitir.
Me pregunto si te vendrías conmigo.

Si les faltarías,
si llegarías tarde a casa.

Perdona.
                Te molesto.
                                Está bien.
                                                                   Dejaré de observarte.
Mientras tomas el café
y tu boca susurra voces al amigo que te acompaña.
Me pregunto si hablarías conmigo.

Si me contarías secretos,
si te reirías a mi lado.

Perdona.
                Te molesto.
                                Está bien.
                                                                   Dejaré de observarte.

Sentada así. Dormida.
Elucubro sobre el hasta cuándo podré aguantarte en esta postura.

Mientras camino y mi mente vaguea.
Mientras tomo café y susurra mi boca.
Me enloquece pensarte y, sueño:

Perdona.
                    No me molesta.
                          Está bien.
Pero, no dejes de observarme.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)