Antes de que él lo haga

El tiempo se me ata a la garganta, el nudo se ahoga en las tripas. ¡Era lo que necesitaba, una estúpida que viese la vida como yo la veo!
-¿Por qué no vienes? -Shú
-Porque tengo una reunión y después salgo cansado -Rén
-Ven, ya verás como se te olvida -Shú
Vaya pérdida de tiempo. ¿Por qué no te pierdes en los juegos de otro?
-Te acaba de mirar -Shú
-¿Qué? ¿Quién? -Rén
-(Ese) -Shú
-No lo he visto -Rén
-Veintinueve -Shú
-¿Qué? -Rén
-En el año mil, tendremos veintinueve años -Shú
Ese pulso que se arruga, esa espalda que se encoge.
-¡Deja! -Rén
-Contigo no hago más que defenderme -Shú
-No creo que sea porque te lo pido -Rén
Debería olvidarme, tragar lo que venga, sentarse detrás de la acera. No tengo la piedad de Hammurabi.
-Me dijo que había ido a la fiesta -Shú
-Ya -Lí
-Que él cuando bebe... -Shú
-No lo vi tan borracho -Lí
-Que él le había cogido de la mano sin querer, y que en eso aparecí yo -Shú
-(Jaja) -Lí
Mentira. Él, ella, los dos, yo, ninguno.
-(No le importa...) -Shú
-No debí perdonarle tan pronto -Rén
-Tu bondad (tu desinterés, o tal vez, ¿tu interés?), esposo mío -Shú
Wagner suena en mis oídos. El frío envuelve mi abrigo y unas gotas lagrimean sobre mi rostro. Se está bien así, siempre un poco triste. Andar deprisa es sofocarse al respirar. Andar deprisa es arañar el suelo, despertar el dolor de la ciudad.
Cuando corren a mi lado, doy la vuelta y no hago nada. Sería como abofetearme a mí mismo, como perder las caderas para luego, enredarse en ellas.
-¿No? -Franco
-No -Rén
-¿Por qué? -Franco
-¿Qué por qué? (Porque eres un imbécil) -Rén
Cómo es posible que tiemble al verte, que cosquillee mi estómago cuando me coges la mano, cuando rozas mis ropas. No lo puedo entender, ni a los fantasmas de la adolescencia. Esta jungla es pequeña, pero enmaraña de la misma manera y es difícil salir de entre nuestras sábanas cada mañana.
-Al final va a ser el frío -Shú
-¿Qué? -Rén
-Nada, tonterías -Shú
-Pero, ¿qué te ocurre? -Rén
Después de todo sangrar es vivir.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)