Me quedaré dormida.

Si me quedo así. Sin moverme. Si no salgo de la cama durante el tiempo suficiente.

Como flotando en el agua.
La suerte para quien la agarra. No sirve.
                               
Mis manos. Mis uñas.                                                    Mi culpa.

Desde este rincón cuesta llegar a algún sitio. Envuelta en ropa sudada.
Tiempo de queja.                                                           Fuera hace frío.

No se entiende. Coser la boca.
No se desea. Se esconde.

Nada más quiero que llegar a casa, a mi cama.
Labilidad emocional.

No morir. No matarse.                                                     Dormir.

Ridículas palabras pensadas. Vomitadas unas, sin orden y perdidas, otras.


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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)