Resbalan mierdas en mil cien sumideros,

sombras de acibarados orgasmos,
holgan tras frígidos pubis,
deslizante vello adicto al tedio del duelo original,
señuelos inútiles hartos de sed
en desiertos que supuran caridad.

 Abrasadas como lengua en el café,
callan sus obscenos yugos -por no amar-,
afligidos, lloran los labios señeros
en camas mojadas de sales cremosas.
 Pasivos ante el cortejo del deseo.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)