Carcoma

¡Detrás! ¿Qué? ¡Maldito! ¿Quién es? Uno de los nietos… ¿Y qué hace? Rociando los muebles de veneno. ¿Para? Pienso que intenta llevárselos. Y, ¿qué le importamos? Por culpa nuestra, puede perder el negocio. ¿Entonces? Debemos irnos cuanto antes. Vale, voy a buscar a los míos. ¡Date prisa!

¿Qué llevas ahí? Algo para el camino. Tú eres idiota, ¿no? No te enfades. Y, ¿hacia dónde vamos? Creo que mejor hacia el cuarto izquierda. ¿Por? Muebles de los setenta, tiernos y desahuciados para la venta.

¿A dónde vas? Al dormitorio. ¿Y vosotras? Nos instalamos en el salón. Y, ¿los dueños? El cadáver.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)