Espuma

Y burbujas de cava delante del espejo, encima del lavabo. Una toallita se desliza sobre el párpado y emborrona la máscara de tu minúscula feminidad: La sombra de ojos, verde y marrón, el eyeliner y rimmel, negros. Los pómulos ligeramente hotpink, el lápiz de labios, frambuesa y un suave gloss que apetece comérselo. Manicura francesa y aceite de chocolate.

El agua, fría y caliente a ratos, golpea la piel como pelotitas de granizo. La espuma empapa el cuerpo y el suelo, la esponja pela el músculo. El negro cabello se pega a mi rostro y a mi espalda, el vello se encoge. Entre las tres paredes y la puerta de cristal, el vapor se enjaula, el vaho se engancha. 

Se arrugan mis dedos, se tensa la dermis. En el instante desplazado por los pezones y algo más abajo, un suspiro. No respondo a caricias ajenas, sólo a las mías.

PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)