Vértigo

Es una constante en ciertos momentos mirar hacia abajo y sentir deseos de lanzarse. Desde el gallinero del teatro Principal, desde la ventana del piso de Sandra, desde la de mi despacho. Vivo en un primero y, no es casual.


No son deseos autolíticos, más bien se asemeja a una incontinencia gravitatoria. Hace unos días, en mi cuarenta cumpleaños, no tuve tiempo a pensar en ello. Lorena llamó para decirme que Sandra llevaba veinticuatro horas en coma. Desde entonces hasta hoy sólo espero dejar en algún momento de pensar en el significado de las cosas, en si al final no sería tan mala idea mearse encima.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)