Leitmotiv vs

Mientras dos mujeres, tres, cuatro discuten en el pub, una de ellas piensa: -Me quiero ir para casa. Mientras una espera para entrar al baño, otra espera por la que espera y una tercera espera que la que espera a la del baño, no se vaya. La última de ellas piensa: -¡Menudas estúpidas! Detrás de la que se quiere ir, va la que piensa en la estupidez ajena, mientras una tercera piensa: -Hoy quiero verte. Si pudiera marcharme, piensa la que sale del baño: -Sólo quiero descansar.

Entonces, todo el mundo es malo, es egoísta. Pues, claro. Pero. Pero, esperas mucho de los demás. Pero. Y sientes con mucha intensidad, lo malo es muy malo, lo bueno, igual. Ya, quiero irme. Me ha pedido que me quede. Vale.

La pisada más fuerte que de costumbre, el paso más apurado. Corriendo calle abajo, dejándose llevar por las lágrimas. Soy tan imbécil. Taconeo. No es el mío. Punta de camperas, funda de guitarra. ¿Qué te ocurre? Me quiero ir a casa. Espera.

No puedo entender. Mírame a los ojos. Dame un pitillo. Te vas a marear. Cuatro años. Hoy no me apetece dormir solo y tú necesitas a alguien. No te aproveches. Repito. ¿En tu casa o en la mía? En la mía hay visita. A la mía.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)