De B. A. B.

Alma singular que sufres
y vas buscando tu paraíso
¡Compadéceme!... Si no te maldigo. 1

Hollejo que marchito cruje
en las lágrimas del rocío
ahogado y, solo, destruido,
por la tormenta y el poseído mar,
que heridos desamparan al corsario, 
en la mente del perturbado.

Amantes los poetas son,
entecos y melifluos pérfidos,
innobles yacijas, féretros.

Acaso fui yo quien te enseñó.
Quien te enseñó, a vengarte de mis sueños
por cobardía, corrompiéndolos. 2


1. Baudelaire: Epígrafe par un libro condenado
2. Gil de Biedma: Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)