Serena, confiada.

Suaves pasteles
desnudan al invierno,
sobre el cadáver del helecho
corren lombrices tras alimento.

Alfombra sonrosada de camelias,
lágrimas de estrellas.
Sobre la rama -bajo las camas-,
arrullos de súplica sumisos
del amante, vanidosos suspiros
del amado.

                                 Fuera, el deseo.
Dentro, mi deseo.

Consolada, sin sospecha.
Dulces delicias
visten la primavera.

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)