Ideaciones


Cómo se les llamará a aquellos que se acuestan sabiendo que soñarán pensando en ella. No porque quieran suicidarse, más bien por todo lo contrario. No porque estén obsesionados, más bien porque no lo quieren estar. Pensamientos nocturnos que se cuelan en las rendijas de las puertas del armario, de mi cuarto, por la ventana...

Cómo nos diagnosticarán si explicamos al prójimo: "-Voy a morir y mi madre, también".

Trece: -¿Qué te ocurre?
Idiota:-No duermo bien
Trece:-¿Y luego?
Idiota: -No sé
Trece:-¿Hace cuánto que no jodes?
Idiota:-¿Al prójimo?
Trece:-¡Idiota!

Cómo se les llamará a las fibromialgias de la ansiedad que te da el respirar. La respiración del segundo que se pierde en el instante de su existencia.
Cómo se les llamará a los que utilizan el sexo como placebo. A los que lo intercambian por ocupaciones inverosímiles, drogas sin sustancia, a los que simplemente duermen sin dormir.
A los que no tienen miedo a morir mañana, pero sí hoy. Con trece años, treinta o setenta, cómo se llamará...
Para que nos vacunen, a los que somos conscientes de la fugacidad del momento, de que el alma y cuerpo son perecederos.
¿Cómo te llamas tú?

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PROFECÍA

"La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra (...)

Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta (...)

Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza."


Jorge Luis Borges (Ficciones: La Biblioteca de Babel)